Compañeras y compañeros apristas, reciban mi fraterno y leal saludo.
Nuestro país atraviesa una etapa crítica y, una vez más, la sociedad peruana clama por un cambio profundo en la conducción del Estado. Hay un sentimiento generalizado de cansancio frente a las viejas prácticas y un rechazo evidente al “statu quo”, al cual la ciudadanía asocia —justa o injustamente— con todos los actores políticos que han ejercido poder en las últimas décadas.
Los peruanos desean renovación, liderazgo honesto y propuestas transformadoras. Y esta realidad, compañeras y compañeros, también interpela al Partido Aprista Peruano. A pesar de que nuestro segundo gobierno fue objetivamente uno de los más eficientes en materia económica y social, las elecciones del 2016 demostraron que la población buscaba un rumbo distinto, aun cuando ello la llevó a opciones que hoy sabemos condujeron a la crisis actual.
En este escenario social, político y económico, es fundamental que los apristas asumamos con responsabilidad histórica la elección de nuestro próximo candidato a la Presidencia de la República. Esa decisión no puede basarse en preferencias personales, afinidades de grupo o prácticas que en el pasado hicieron daño al partido y alimentaron percepciones negativas. Tampoco podemos permitir que la ciudadanía nos asocie nuevamente con figuras que representan para ellos la continuidad del “statu quo”, por más que dentro del partido algunos se sientan cómodos con esas opciones.
El Partido Aprista necesita, hoy más que nunca, un liderazgo que conecte con el sentimiento del Pueblo Peruano: alguien que represente los ideales de Víctor Raúl, que personifique los valores de justicia social, honestidad, renovación y esperanza que siempre defendió nuestra organización. Un líder con capacidad técnica, solvencia moral y visión política para conducir los cambios que el país reclama.
Ya hemos visto las consecuencias de entregar la conducción del partido a quienes no supieron interpretar el momento histórico ni construir unidad interna. Todos conocemos el resultado: un PAP debilitado, distante de la ciudadanía y con enormes desafíos por delante. ¿Debemos repetir los mismos errores? Sabemos que la respuesta es no. Pero ello tampoco significa caer en la improvisación.
Nuestra preocupación —como apristas auténticos— es el futuro del país y la supervivencia digna y vigorosa de nuestro partido. Por eso, debemos elegir con madurez, serenidad y visión de futuro. El Perú necesita de un aprismo renovado, y ese aprismo depende de la decisión consciente de cada uno de nosotros.
Compañeras y compañeros: asumamos esta responsabilidad con la grandeza que siempre caracterizó a nuestro partido. Elegir bien hoy es garantizar el mañana del aprismo y contribuir al renacimiento del Perú.
Fraternalmente,
C. Julio Luis Borda Córdova
Afiliado al Comité PAP Villa El Salvador
